Por: Tania Martínez Suárez
Este año la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Hidalgo cumple 25 años, y me llena de emoción recordar lo que representa para mí. Como muchos, quizá todos, llegué a ella con una idea no muy clara de lo que era, pero dentro de las vastedad que ofrecía esperaba encontrar algo que me gustará, también hice examen para derecho, pero es otra historia, sé que la comunicación ha sido una de las mejores elecciones en mi vida.
Ingresé en el año 2004, en ese entonces las clases se impartían en lo que hoy es la Escuela de Medicina en Ramírez Ulloa, y antes habían estado en Ciudad del Conocimiento, soy de la séptima generación. Ahí me encontré con una radiodifusora en un salón cuya cubierta para aislar el sonido eran decenas de cartones de huevos, aún ahora pervive la poderosa “Bulbo Radio Experimental” cuyo eslogan fue muchos años “enciende tu mente”. Bulbo fue un parteaguas, ya que fue un proyecto impulsado por el alumnado; mi querido Pako y yo hacíamos un programa llamado Proscritos, en realidad yo la Proscrita y él el Popscrito, pero nos divertimos mucho compartiendo música del mundo y haciendo análisis de problemáticas sociales. Cuando pasamos a segundo semestre inauguraron el ICSHu, y llegamos en bandada a habitarlo.
El lobby de comunicación era el lugar de reunión por excelencia, también estaban las catacumbas, la cabina, el área de talleres, la biblioteca, la cafetería, CEDICSO, el “paso del indocumentado” para llegar a la Colonia de Colosio, el Universitario, la chanchas de fútbol y los torneos; las pláticas eternas tirados en el pasto mirando un cielo que nos pertenencia, afirmo categóricamente que no hay cielos más hermosos que los arrebolados que se miran desde el ICSHu.
Me encontré con un profesorado extraño, pero lleno de interrogantes para los estudiantes, así era, había que cuestionarse y tratar de dar respuesta, aunque el aprendizaje estaba en el tránsito mismo de la duda y no en llegar primero al veredicto. Me conmueve pensarlos a la distancia, porque para mi su figura estará siempre ligada a esas aulas, a todas y todos muchas gracias porque sé bien pese a las adversidades nos dieron lo mejor que tenían a su alcance para educarnos. Gracias siempre a mi querida Dra. Elvira Hernández, Silvia Rodríguez, Manuel Toledo, Habacuc López (+), Dharma Reyes, Tania Zavala, Alina Peniche, Laura Guadarrama, Martha Vanessa Durán, Minerva Lozano, Guillermo Lugo, Senia Martínez, Tania Meza, Julia María Soto, Elsa Ángeles, Mauricio Ortiz, Sandra Flores, Brenda Flores, Rosa María González, Rosa María Valles, Atanacio Muñoz, Héctor Ávila (+), Jorge Alejandro Pérez, Malena Torres, El inge Alejandro, Laura Ortega y mi querido Raúl Arenas, que aunque no fuiste formalmente mi profesor si fuiste como mi tutor y buen amigo, mi cariño y reconocimiento siempre.
Me encontré con compañeras y compañeros muy distintos a mi, disímiles en muchos sentidos, pero iguales en una cosa: no nos gustaban las matemáticas.
Disfrute mucho esos años, porque no solo estaba aprendiendo a nivel académico, estaba, sin saberlo, configurando a la persona en la que me convertiría, y sin duda sin el apoyo de los otros estudiantes no habría sido igual, la cofradía que se vive en esos años es única, el cansancio no existe, no hay un lugar al que no se llegue caminando, no hay proyecto final que no salga con ocho tazas de café y un cigarrito, está sobrevalorado comer y dormir en un cuarto de foráneo si la vida aguarda afuera, y la premisa más importante: la vida es una fiesta, una fiesta perpetua. Recuerdo con cariño a mis compañeras y compañeros, a algunos les sigo la pista a través de las redes sociales, aunque habrán envejecido igual que yo, los pienso o los encuentro y veo en ellos las almas jóvenes que albergaron esos cuerpos, recuerdos sus frases, sus ocurrencias, sus rasgos característicos o sueños, y me da mucho gusto ver que han ellos han llegado a donde querían.
Segunda afirmación categórica: basta que te pares en un punto de la ciudad para que otro comunicólogo cruce tu camino, he pensado que somos como fauna nociva apoderándose del entorno. Todavía muchas de las personas con las que interactúo son comunicólogos, y más de la mitad de mis mejores amigos también, la carrera me dio un título, un certificado que perdí 3 veces y he tenido que reponer, me dio amigas y amigos y hasta a mi pequeño sobrino Jared, hijo de mi amiga Sara. La carrera profesional que uno elige te ayuda a formar criterio, te conecta con personas con los mismos problemas mentales que tú jajajaja, contribuye a tu desarrollo y en el mejor de los casos te da las herramientas para efectuar cambios positivos en la sociedad. Yo me formé ahí, me hice en el Instituto más bello de la UAEH, mi querido ICSHu.
Las Ciencias de la Comunicación por su naturaleza, abarcan muchos ámbitos de la vida en sociedad, los comunicólogos laboramos en una amplia gama de sectores, por ejemplo: medios de comunicación (TV, radio, prensa), agencias de publicidad, marketing digital, relaciones públicas y áreas de comunicación corporativa interna o externa, productoras de cine, editoriales, instituciones gubernamentales, ONGs y como profesionales independientes (freelance) gestionando redes sociales o creando contenido, Industrias culturales y de entretenimiento, en la educación continua y capacitación así como en la educación formal de diversos niveles. Interpretamos el mundo para los demás, ponemos al servicio de las personas los mensajes clave para entender y hacerse entender; tercera afirmación categórica: los comunicólogos no hablamos entre nosotros.
Cuarta y última afirmación categórica: las y los comunicólogos estamos condenados a ver el mundo como realmente es, culpo a la semiótica, la hermenéutica, las teóricas de la comunicación y la escuela de Frankfurt; pero un buen profesional de la comunicación sabe cómo ya lo dilucidaba Kapuscinski … que ante todo hay que ser buena persona.
Celebro el aniversario número 25 de la Licenciatura en Comunicación, deseo para ella que se fortalezca, que crezca y sea más crítica, más combativa y plural, que los pasillos del ICSHu se llenen de ideas y jóvenes ávidos de aprender así como sus pintado muros se han llenado de colores al paso del tiempo. Deseo que los egresados tengan más y mejores oportunidades de crecimiento profesional. ¡Felicidades a todos los LCC o LC!
